Agustín Santos Cabral maneja la aguja con gran soltura. No hay tela que se le resista. Es un experto en punto de cruz, concretamente en la variante conocida como petit point, que consiste en decorar tejidos con los más variados motivos combinando hilos de diferentes colores. Este vecino de Baiona, vigilante del Monterreal Club de Yates, aprendió la técnica porque se la enseñó su mujer hace cuatro años. Empezó haciendo algunos cuadros por curiosidad, pero poco a poco se fue enganchando y ahora ocupa buena parte de su tiempo libre. Casi se ha convertido en una droga. «El día que no hago nada, parece que me falta algo», afirma. Puede dedicar más de dos horas al día a esta actividad. «Lo hago por pasar el rato», afirma. La culpa de tanta dedicación a esta labor la tienen ciertos programas de televisión que reconoce que no puede aguantar.
Paisajes, retratos, motivos infantiles, juegos florales, no hay tema que no haya bordado ya. En su casa de Santa Liberata va acumulando el fruto de muchas horas de trabajo. También ha vendido algunos cuadros, aunque reconoce que no siempre tienen una fácil salida comercial. Aún ofreciendo un precio de coste, pueden resultar caros por la gran cantidad de hilos que llevan, alrededor de medio centenar de ovillos. «Y eso que yo el tiempo que empleo no lo cobro», afirma
Agustín ha expuesto su trabajo en varios locales y prepara nuevas exposiciones. Mostrar su obra es otra de las grandes satisfacciones que tiene su afición. Él recomienda engancharse al Petit Point a todo el mundo, tanto a hombres como a mujeres. Afirma que facilita la concentración, relaja y es un buen pasatiempo.
Fuente: lavozdegalicia.es.


























