El origen histórico del encaje se fija por lo general a mediados del siglo XVI y se supone que nació en Venecia. Pero si entendemos por encaje cualquier tejido transparente y bordado, hay que remontarse a las antiguas civilizaciones de Oriente para encontrar sus primeros vestigios. Se pudieron fabricar en la antigüedad bordados sobre telas transparentes, al igual que sobre piezas tupidas y hasta llegar a formarse mallas de pasamanería con adornos, de todo lo cual hay indicios y noticias y así la historia del encaje se confunde con la del bordado. Pero según la definición de encaje, se supone que es más reciente habiéndose disputado su paternidad venecianos y flamencos a mediados del siglo XVI. Sin embargo, en España ya se ejercitaban las labores de encaje de aguja y al bolillo medio siglo antes en varias poblaciones de España y con seguridad procedían de los conventos de monjas.
En Europa, España, Italia y Flandes mantienen una larga disputa por sostener el triunfo de ser la primera en la invención del encaje. A este respecto Augusto Lefébure dice lo siguiente: "Francia no ha sido la inventora del encaje, Flandes, Italia y la misma España reivindican, aunque sin aportar pruebas, la invención, bien de la pasamanería, bien de los primeros encajes a la aguja".
La Autora Bury Palliser apunta otro testimonio favorable para España en su papel de inventora del encaje: "España no tuvo su necesidad de buscar sus modelos en Génova o Venecia, pues sus puntos tuvieron una gran celebridad y se fabricaron a gran escala".
Para saber más: encajedebolillos.es.


























