Una vecina de Santa Cristina (Benavente, Zamora) reúne en su casa familiar numerosos trabajos confeccionados sobre telas de distinto origen y composición. «Comencé hace una veintena de años, quizás algo menos, pero esto me ha enganchado, me ha creado afición», dice la vecina de Santa Cristina de la Polvorosa, Loreto Benéitez Gallego, mostrando sus obras realizadas a punto de cruz y colgadas en las paredes de las habitaciones de su casa.
No existe dependencia en su vivienda en la que no haya colgada alguna tela de panamá sobre la que haya trabajado Loreto Benéitez. Telas de panamá que «son las mejores para realizar estos trabajos», apunta esta artesana del bordado advirtiendo de otros tipos de telas como las de Aida, de lino, o de seda, pero «para el punto de cruz yo creo que son las mejores las de panamá», asegura Loreto. Unas telas éstas, similares a las de Aida pero que tienen como característica el que los hilos de la trama (verticales) y los de la urdimbre (horizontales) se cruzan sin entremezclarse.
La artesana del punto de cruz de Santa Cristina comenzó sus pinitos en este oficio de la aguja y del hilo de colores a consecuencia de las enseñanzas de una convecina. «Mary Valverde me dejó los dibujos y ahí empecé todo», dice. Desde entonces, cuando se encuentra con una plantilla que le gusta, no duda en llenarla de hilos, aunque le cueste mucho trabajo, según explica. Desde bodegones, barcos, motivos florales, paisajes, animales, cualquier dibujo es bueno para servir como reproducción confeccionada con el punteado del hilo.
«El dibujo lo hacen los colores», asegura Loreto mostrando una de las primeras obras por ella realizadas en las que se refleja un puntilloso fruncido en los ropajes de una dama. Telas enmarcadas que forman parte de un museo particular elogiado por sus vecinas, aunque Loreto quiere restarle importancia. No obstante reconoce el laborioso trabajo que ello conlleva. Sus familiares y amigos, como destinatarios de sus obras de arte, sí reconocen el trabajo realizado por Loreto, las obras confeccionadas a punto de cruz por esta vecina de Santa Cristina de la Polvorosa. Su mascota, un gato siamés con 10 años de edad y de nombre Keny, también agradece contemplar con mimo las obras de arte realizadas por su dueña y exhibidas a lo largo y ancho de las paredes de su vivienda.
Fuente: laopiniondezamora.es


























