Labores. Existe una web – Portaldelabores.com – donde se recoge todo lo que se hace sobre labores –y mucho más– en el Estado español. A mí nunca se me ha dado bien hacer ni bolillos, ni ganchillo, ni punto de media, ni punto de cruz, ni coser –a todo eso me inicié, por decirlo de alguna manera, de pequeña–; ni patchwork, que he probado ahora de mayor. Pero como me encanta todo este mundo –no sólo porque me he criado en él, sino porque admiro las labores hechas a mano y a las que las hacen– me paseo por él de vez en cuando.
Ahora tienen en el portal, aparte de los contenidos habituales, colgado un artículo de Paula Mariani en el que expresa, con total franqueza, su recorrido personal has--ta aceptar públicamente su afición por coser y hacer ganchillo. Lo interesante del caso es que su vergüenza venía de pensar –y de constatar– que hacer estas cosas era considerado antiguo y antitético con el feminismo o, cuando menos, no propio de una mujer moderna. No va errada; sin embargo, nada más lejos de la verdad.
Estos días hemos leído en la prensa las entrevistas hechas a la socióloga Catherine Hakim a raíz del libro Capital erótico. El poder de fascinar a los demás, que ha escrito sobre la importancia de la buena presencia, entendida en un sentido amplio, para la vida social en general y para encontrar trabajo. Y las referencias a las críticas desde el feminismo por las aportaciones de la autora. Aunque no estoy de acuerdo con buena parte de las tesis de la socióloga inglesa, sí que es cierto que no tiene porqué ser antitético ser una mujer liberada, o una mujer feminista, o una mujer defensora de la igualdad, con el culto al cuerpo o a cualquier otro tipo de belleza. Y no estoy hablando, necesariamente, de la nueva imagen de María Teresa Fernández de la Vega, la ex vicepresidenta del Gobierno. No se trata de volver al estereotipo antiguo, tradicional y patriarcal; es construirlo de otro modo. Y, cuando menos, depende de qué lo motive en cada caso.
Como muy bien dice Paula Mariani, “de lo que se trata es de tener opciones y oportunidades, no de tener que vivir nuestra vida de una manera determinada”. Pero a veces se confunde el fondo con la forma, y son determinadas acciones, comportamientos o usos los que quedan estigmatizados sin que haya ninguna razón fundamentada para ello.
Autora: Cristina Sánchez Miret, socióloga
Ver artículo original publicado en La Vanguardia el 12-02-2012: LaVanguardia-Labores-12feb2012-Pagina31.pdf
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