El artista Ed Bing Lee debió pasar muchas horas viendo a su abuela haciendo ganchillo mientras se balanceaba en la mecedora, solo que en vez de aplicar lo que aprendió para hacer jerseys de rombos y patucos para bebés, decidió recrear una gran variedad de preparaciones culinarias, desde una suculenta hamburguesa hasta una porción de tarta de tres chocolates o una magdalena.
Es sorprendente —y digno de elogio— la capacidad que tiene para representar fielmente todas las texturas y colores, hasta el punto de que consigue que sus diseños resulten apetecibles, especialmente la tarta, a la que apetece hincarle el diente aún sabiendo el desagradable tacto que tiene la lana en el paladar.
http://www.portaldelabores.com/sector.html#sigProGalleria698f3b5162
Fuente: directoalpaladar.com























