El patchwork. Los orígenes del “patchwork” (trabajo con retales) no están muy claros. De hecho la primera prueba que existe data de la época de los faraones en Egipto, aprox. 3000 a.C., y es una figura de marfil que se encuentra en el British Museum de Londres, vestido con una capa acolchada. Los beduinos y los pueblos seminómadas hicieron del patchwork una herramienta económica y estética, y en muchos casos, los hombres escogían a sus mujeres según el colorido y laboriosidad de las prendas que llevaban. Al sedentizarse, las labores se convirtieron en objetos de decoración, murales, colchas, cojines, prendas de vestir, etc.
Tiempo después los colonos se llevaron estas técnicas a la recién descubierta América y resultaron muy útiles a las pioneras americanas para aprovechar tela usada y convertirla en quilts o colchas. Para combatir el frío se añadía una capa de algodón, a su vez cubierta por otra pieza de tela, y para unir las tres capas había que coserlas, naciendo así el acolchado.
A partir de cuadros y triángulos, hacían bonitos dibujos geométricos. Esta parte la acolchaban con una capa de algodón o lana para obtener una colcha. Nacieron técnicas como las estrellas, el log cabin, etc. A las mujeres les servía para reunirse y hacer vida social fuera de su hogar, realizando trabajos conjuntos. Las mujeres de la comunidad "amish" son conocidas por sus obras que rozan la perfección, trabajadas hasta el último detalle.
Podemos decir, que, naciendo desde la necesidad y la falta de recursos, como expresión artística, como forma de relacionarse socialmente, el patchwork se convierte en una labor amena, productiva, artística, con piezas únicas y que a lo largo del tiempo ha ido incorporando nuevas técnicas llevando a romper las reglas del diseño geométrico y obteniendo verdaderas obras de arte, siempre a partir de la técnica original de las capas y el acolchado, a mano o a máquina.
Por todos estos motivos, el patchwork es un arte, una vía para relacionarse con otras personas, una expresión artística nacidos de la necesidad pero también de un trabajo realizado con mucho amor!
El patchwork también llega a los diseños de papel pintado o mural para decorar nuestras paredes. Si no tienes tiempo ni ganas de coger la trabajosa tarea de recortar trozos de papel para empapelar una pared estilo patchwork ahora puedes comprar los rollos diseñados con esta técnica.
El pachtwork se puede combinar con todo tipo de telas, modernas, lisas, a rayas, con flores y en cualquier color que te guste, es en la imaginación y en la libertad creativa donde se encuentra el encanto de esta técnica.
Cubrelechos o cubrecamas, cojines, cortinas, manteles servilletas….podemos usar el patchwork en cualquier cosa que esté fabricada con tela, por ejemplo: Una colcha para la cuna de bebé, en colores cálidos, le darán un aspecto acogedor y entrañable. Imaginemos que pasados unos meses el bebé tenga que pasar a la cama, pues ya ha crecido y no cabe en la cuna. No tenemos más que colocar la colcha en el suelo, como si fuera una alfombra, pues al tener una confección acolchada y esponjosa es perfecta para que el bebé se siente en el suelo.
Además de ser muy decorativa, si la usamos como alfombra, debemos saber que su limpieza es muy fácil, sólo hay que meterla en la lavadora y listo.
Si decidimos decorar la habitación sólo con unos pequeños toques de estilo Patchwork, podemos poner unos cojines, una pequeña colchita encima de la butaca e incluso en las cortinas. Un osito de trapo, una muñeca, un tapiz para colocar en la pared, en cualquier detalle del dormitorio quedará precioso pues esta técnica decora cualquier rincón.
Puedes hacerlo tú misma si tienes maña para estas manualidades, o bien comprarlas ya hechas. En el caso que decidas probar tú misma a hacerlas, encontrarás en la web mucha ayuda para principiantes. Sólo necesitas una máquina de coser, un poco de gusto en combinar colores y diseños y mucha ilusión, pues no hay nada más bonito que hacer un regalo para tus hijos con tus propias manos.
Fuente: diariodelhuila.com.


























