El cashmere es una de las lanas más valoradas. Su tacto sedoso le caracteriza, junto a otras propiedades como la ligereza y su capacidad térmicas, a pesar de su finura. El origen de esta fibra tan delicada hay que buscarlo en el Himalaya, donde se desarrolló el pastoreo de la cabra de Cachemira. Hoy este animal se cría en todo el mundo, con una producción que alcanza las 8.000 toneladas anuales.
Con este material se confecciona actualmente todo tipo de prendas: corbatas, calcetines, chalecos..., pero es en el caso del jersey donde más se ha extendido su uso. Es posible encontrarlo en todos los colores, especialmente en tonos lisos, aunque no faltan modelos a rayas, como propone Loewe, o con ochos y un tejido más grueso, caso de Ralph Lauren.
A la hora de combinarlo, los expertos prefieren que haga las veces de falso chaleco, formando parte de un conjunto con americana oscura, camisa blanca o celeste, lo más neutra posible; con o sin corbata (de estilo sobrio si el jersey es de color vivo o brillante). Un toque de distinción que juega con diferentes ambientes del invierno, permitiendo quitarnos la chaqueta sin necesidad de quedarnos en mangas de camisa y pasar frío, y lo suficientemente fino como para no tener calor con la americana puesta e incluso el abrigo sobre ésta.
Fuente: fueradeserie.expansion.com


























