Antes de sus clases de manualidades, Refugio Gasson, de 52 años, pasaba sus tardes encerrada en casa, afectando a su salud, que ya de por sí estaba deteriorada. “Pero ahora tengo que salir y eso me ha ayudado mucho, me siento muy contenta tomando estas clases de manualidades”, comentó la mujer, una tallerista que asiste al Centro Comunitario La Cuesta.
Su compañera Guadalupe Aguirre, de 42 años, comentó que llevan alrededor de un mes asistiendo a este taller, con el que además pueden ganarse un dinero extra. “Yo no las vendo, pero mis amigas las ven y me piden que se las haga y se las vendo. Pagamos 50 pesos semanales por este curso, pero con lo que vendemos sale para pagarlo y para el material”, comentó Refugio.
Guadalupe, aseguró ser instructora de zumba en un gimnasio, pero “necesito dinero extra y con esto puedo trabajar desde mi casa”, dijo. Actualmente, cada uno de los 16 centros comunitarios del Estado que se encuentran operando en la localidad, ofrecen a personas como Refugio y Guadalupe más de 20 programas de capacitación profesional.
“Vienen principalmente amas de casa, que requieren estar al pendiente de su familia, o personas mayores, que no se contratan ya en las empresas”, comentó Rosa María Ortiz Ramírez, maestra de manualidades.
La impartición de estas disciplinas tiene la finalidad de enseñar alguna actividad a quienes deseen ampliar su preparación para conseguir mejores oportunidades laborales.
Los cursos se imparten a precios “accesibles” desde los diez hasta los 50 pesos por semana como máximo y en distintos horarios. “El objetivo de los programas es mejorar la calidad de vida de la comunidad en general, especialmente en las zonas con problemas sociales. Por ello, no sólo ponemos a disposición programas de calidad a costos accesibles, también creamos redes y comités sociales que imparten talleres y pláticas de valores”, dijo Omar, director de Centros Comunitarios del Estado, en Ciudad Juárez.
Fuente: diario.com.mx


























